Más que instinto asesino,
el peleador natural tiene vocación suicida;
su primera prueba de talento
consiste en inhibir el instinto de supervivencia,
y nadie sabe cómo se conquista
el deseo de recibir castigo.
La miseria y los buenos reflejos no bastan.
(Juan Villoro, La casa pierde)

1 comentario:
saludos cordiales
ex vanguardista marginal.
!
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